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8.08.2015

Jeremias 5, 21-31



21Oíd ahora esto, pueblo loco y sin corazón, que tienen ojos y no ven, que tienen oídos y no oyen. 22¿A mí no  temeréis? Dice el Jehová; ¿delante de mi presencia no os amedrentaréis, que al mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará, puse arena por termino? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. 23    Empero este pueblo tiene corazón falso y rebelde; tornáronse y fuerónse. 24Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora á Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda. 25Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien. 26Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; asechaban como quien pone lazos; pusieron trampa para tomar hombres. 27Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. 28Engordaron y pusieronse lustrosos, y  sobrepujaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo  hicieronse prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. 29¿No tengo que visitar sobre esto? Dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? 30Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; 31  Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué pues haréis a su fin? 


8.03.2015

Todo tiene su tiempo

Eclesiastés 3 - Biblia Reina-Valera 1569 

1 Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;
tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
¿Qué provecho tiene el que trabaja, en lo que trabaja?
10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en el se ocupasen.
11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dió en su corazón, de tal manera que alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.
12 Yo he conocido que no hay mejor ellos que alegrarse, y hacer bien en su vida:
13 Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
14 He entendido que todo lo que Dios hace, esó será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.
15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.
16 Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad.
17  Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay  tiempo a todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.
18 Dije en mi corazón, en orden a la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así hecharan de ver ellos que  son semejantes a las bestias.
19 Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal,el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.
20 Todo va á un lugar; todo es hecho del polvo, y todo tornará en el mismo polvo.

7.08.2015

A un oración de distancia


 
Algunos eruditos estaban hablando sobre los grandes escritores del pasado. Uno preguntó: «¿Y si Jhon Milton de improviso entrara en esta habitación?» «¡Ah! -- contestó otro, lo honraríamos y lo compensaríamos por el poco reconocimiento que recibió en su día.» Un tercer hombre comentó: «¿Y si entrara Shakespeare? ¿No nos pondríamos de pie y lo proclamaríamos el rey de los poetas?» Entonces alguien se aventuró a decir: «¿Y si entrara Jesucristo?» Se produjo un largo silencio, hasta que por fin alguien dijo: «Pero señores, ¡Él está aquí!»
 
Sí, recuerda que Jesús está aquí, a una oración de distancia.
 

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo;
si alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Apocalipsis 3:20

Amory Dixon
 

7.01.2015

El límite esta mas cerca que hace dos mil años...


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,




6.08.2015

Guerra Espiritual

El Dr. Adrian Rogers desenmascara las obras constantes e inagotables de las fuerzas del mal, que buscan destruir al ser humano y en especial al creyente... 

                                                              La oración victoriosa



6.01.2015

Ángeles en el camino


Todos Tenemos Días Como Estos, en los que preferiríamos no levantarnos de la cama. Gracias a Dios en el camino encontramos ángeles, que aunque pocas veces les pones atención son los que al fin y al cabo salvan tu día. Recuerdas algún Ángel como estos?

Efesios 4:32
Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

5.22.2015

EL FRACASO DE LOS LIDERES...


Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.  Filipenses 2:19-20

La historia de la Iglesia pudiera referirse a nuestra época como la del desastroso fracaso en el liderazgo de la iglesia. Se han bajado las normas del liderazgo, y millares han perdido trágicamente su camino.

¿Dónde están los hombres piadosos y veraces? ¿Dónde están los humildes y desinteresados modelos de virtud? ¿Dónde están los ejemplos de la victoria sobre la tentación? ¿Dónde están quienes nos muestren cómo orar y vencer las pruebas o la adversidad?


Tenemos una iglesia estancada y deformada porque hemos perdido de vista a Cristo, su Palabra y al Espíritu. Hemos perdido de vista nuestro claro ejemplo de crecimiento en la vida del apóstol Pablo. Y hemos tolerado una norma de liderazgo más baja que la permitida por la Biblia. La esencia del cristianismo es ser más semejante a Cristo. Se atenderán asuntos tales como las buenas relaciones, el servicio y la evangelización si procuramos alcanzar esa meta santa. 
(Gracia a Vosotros)

5.04.2015

Él está haciendo algo bueno


Podemos saltar de la cama listos para enfrentar el día, o decidir escondernos debajo de las sábanas si sentimos el deseo de no hacer nada. Sin embargo, el Dios que nos acompañó durante la noche es fiel, no importa cómo nos sintamos.
por Charles F. Stanley
 ¿Qué lo despertó esta mañana? Usted puede pensar que fue la alarma del reloj, pero hay realmente una sola razón por la que usted fue capaz de salir de la cama hoy —porque el Señor es fiel. Anoche, cuando usted se quedó dormido, renunció a todo control y cayó en la inconsciencia. Dios fue quien mantuvo latiendo su corazón, y quien llenó sus pulmones de aire mientras descansaba. Durante toda la noche, Él cuidó de usted, y después le abrió los ojos para que pudiera disfrutar de un nuevo día.
Si somos sinceros, la mayoría de nosotros tendríamos que reconocer que no acostumbramos a pensar en la fidelidad de Dios para con nosotros, sobre todo cuando se trata de las actividades comunes de la vida. Pero pensemos en la diferencia que eso implicaría para nuestra perspectiva, si lo primero que hacemos en la mañana es enfocarnos en Él, y darle gracias por haber cuidado de nosotros durante toda la noche. Las palabras deLamentaciones 3.22, 23 se convertirían en una realidad en nuestra vida: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!”
Ahora bien, la mayoría de nosotros no tenemos problemas en recordar esto cuando la vida es favorable y podemos sentir las bendiciones del Señor. Pero ¿qué sucede cuando no son tan evidentes? ¿Dónde está Él cuando estamos caminando por valles profundos y oscuros, y no hay un final a la vista? ¿O qué de esos momentos en que tenemos la sensación de estar lejos de Dios, y no podemos sentir su presencia cuando no recibimos respuesta a nuestras oraciones? Tal vez hemos caído en un pecado, y pensamos que no merecemos sus bendiciones porque, después de todo, no hemos sido fieles a Él.
En primer lugar, tenemos que entender que la fidelidad de Dios no depende de nuestro proceder o de nuestras respuestas (2 Ti 2.13). En otras palabras, Él no es más fiel cuando somos buenos, o menos cuando le desobedecemos. En segundo lugar, nuestras circunstancias y emociones son un indicador poco fiable: las dificultades y los sufrimientos no significan que el Señor nos haya olvidado o abandonado; y sentirse distante de Él no es prueba de que Él está lejos. El Señor sigue siendo fiel cuando lo amamos, y cuando no; cuando tenemos necesidad, o cuanto tenemos abundancia; cuando estamos conscientes de Él, o cuando no lo estamos.
Él está haciendo algo bueno
El problema es que definimos a la fidelidad de manera diferente a nuestro Padre celestial. Queremos que Dios nos ayude en nuestros términos. Nos gustaría vernos inmediatamente libres de nuestros problemas, sanados de todas las enfermedades y libres de las preocupaciones económicas. Pero el Señor está comprometido a mantener su Palabra, no a cumplir con nuestras necesidades y deseos inmediatos.
Por ejemplo, si hemos sido rebeldes, podemos contar con que nuestro amoroso Padre celestial nos disciplinará sabiamente y de manera apropiada (He 12.6, 7). Cuando experimentamos pruebas, Él se compromete a utilizarlas para producir constancia y un carácter probado en nosotros (Stg 1.2-4). Si estamos bajo ataque espiritual, Dios “(nos) fortalecerá y protegerá del maligno” (2 Ts 3.3). En el momento de la tentación, Él promete poner un límite para que no seamos tentados más allá de lo que podemos aguantar, y darnos una salida que podamos resistir (1 Co 10.13). Sea cual sea la situación o la coyuntura que experimentemos, el Señor obra de acuerdo con su voluntad.
La fidelidad de Dios se basa en su naturaleza. Ella es uno de sus atributos. A pesar de que no siempre entendemos lo que está haciendo, o por qué permite ciertas circunstancias, podemos confiar siempre en quién es. Cuatro características de Dios nos aseguran que Él es fiel:
Él está haciendo algo bueno
Su inmutabilidad. La fidelidad del Señor es constante, porque Él nunca cambia. Él no nos trata mejor en una situación que en otra, y su amor por nosotros nunca fluctúa. En cambio, nuestras vidas están llenas de giros, nuestros planes son continuamente objeto de ajustes, y nuestras emociones nos hacen sentir como si estuviéramos en una montaña rusa. Experimentamos cambios, de manera muy parecida a los cambios de estación de la naturaleza: hay períodos de productividad, contentamiento y buena salud —pero pueden cambiar rápidamente a tiempos de necesidad económica, desánimo o enfermedad debilitante. Pero en todos los cambios de la vida, necesitamos el ancla de la inmutable fidelidad de Dios para alentarnos.
Su omnisciencia. También encontramos seguridad en el hecho de que el Señor lo sabe todo, de principio a fin. Él entiende todos los detalles y facetas de lo que estamos pasando, así como el resultado final. El dirige cada circunstancia de nuestra vida para llevar a cabo sus objetivos. Y puesto que es fiel, podemos saber con certeza que Él está obrando para su gloria y para nuestro bien si lo amamos y somos llamados conforme a su propósito (Ro 8.28).
Su omnipotencia. Dios es todopoderoso. Podemos tener la seguridad de que Él es plenamente capaz para dar respuesta a todas las necesidades y controlar cada circunstancia —independientemente de la coyuntura de la vida en que nos encontremos. Aunque es posible que pueda decidir no quitar los obstáculos y las dificultades, Él promete fortalecernos por medio de ellas, si confiamos en Él.
Su omnipresencia. El Señor está siempre con nosotros, y por eso nunca viajamos solos por la vida. No importa qué tan largo o cuán corto pueda ser el viaje, Él está allí, y nunca nos desamparará ni dejará (He 13.5). No importa lo lejos que podamos correr, no estamos fuera del alcance de su amor, misericordia y compasión.
Él está haciendo algo bueno¿Qué podemos esperar de Dios?
Cuando nos volvemos a Dios en medio de nuestros problemas, su paz nos rodea y su poder nos sostiene. Debido a que sabe cuándo es esencial una coyuntura para nuestro desarrollo espiritual, Él la usará para transformarnos en personas que reflejen la imagen de su Hijo. Y mientras eso sucede, descubriremos que Él es todo lo que dice ser.
Cuando sufrí una lesión en el otoño pasado, recordé cuán fiel es el Señor. Al comienzo, debido a la intensidad del dolor, encontraba difícil concentrarme lo suficiente para orar o leer la Biblia. Lo único que podía hacer era estar acostado y decir: “Señor, voy simplemente a tener que descansar en tus brazos suficientes y eternos, y a confiar en que me guiarás a través de esto”.
Aunque mi temporada de dolor fue bastante corta, es posible que algunos de ustedes hayan sufrido por algún tiempo. Es natural querer superar los problemas y disfrutar de buenos tiempos, pero ¿qué tal si usted dijera: “Padre, mantenme en esta temporada hasta que hayas hecho tu voluntad y alcanzado tu plan perfecto? Con este acto de sometimiento, comenzará a tener paz en su corazón, en vez de ansiedad. Aunque puede ser que la situación no cambie, su actitud y sus sentimientos sí cambiarán. Cada vez que usted decide creer que Dios es fiel, y vivir de acuerdo con esa convicción —aun cuando la vida sea difícil— su fe crece. Usted puede descansar bien, sabiendo que el Señor está haciendo siempre algo bueno.

4.25.2015

Mandamientos del noviazgo cristiano.

I. Amarás a Dios más que a tu pareja
Los creyentes que se encuentran en una relación de noviazgo, deben asegurarse que conservan su primer amor por Dios y que lo mejor de su tiempo y de su devoción será dedicados a El. Cuídate de no hacer de tu pareja un ídolo ( Éxodo 20:3-5)
II. La meta del noviazgo es el matrimonio
Toda relación de noviazgo tiene un como único y final objetivo el santo matrimonio. Cuando una pareja decide empezar esta relación, es porque ambos han entendido que están comprometidos para pasar juntos el resto de sus vidas. Por eso, no se debe empezar un noviazgo, si antes no hubo un tiempo prudente de conocimiento mutuo, a través de una amistad cercana.
III. No fornicarás
La biblia dice que el creyente debe huir de la fornicación (1 Corintios 6:18). Los novios cristianos deben mantenerse alejados del pecado. Las relaciones sexuales antes del matrimonio son un pecado que traerá consecuencias negativas a la pareja.
IV. Eviten estar ambos solos
Con el fin de no exponerse a una situación pecaminosa, los novios deben evitar estar solos en un lugar. Para este efecto, es mejor estar siempre acompañados de amigos o familiares o de una persona que pueda servir de chaperón.
V. Muestre respeto mutuo
El respeto, junto al amor, constituyen la base donde se fundamenta toda relación matrimonial. Por eso, el noviazgo esta supuesto a ser una etapa de armonía e ilusión y cuando se cruzan las lineas del respeto, entonces la pareja está sentando las bases para un fracaso. Donde no existe el respeto, no puede haber una relación saludable, ni duradera.
 VI. Hablar de los temas sensibles
Como toda relación, los temas sensibles (si los hay) deben hablarse con apertura, transparencia y respeto. Cuando se evita tocar los temas “incómodos” entonces, es muy peligroso de cara al futuro. Tarde o temprano lo que no se resuelve conversando, será motivo de discusión y de crisis.
VII. Ahorren dinero
Como parte de la preparación para una eventual boda y para la formación de una futura familia, es importante ahorrar dinero. En este sentido si ambos están trabajando, deben ponerse de acuerdo en cuanto a las cuentas, gastos y los ahorros. Para mejores resultados en cuanto a las finanzas, ambos deben estar comprometidos para llevarlo a cabo.
VIII. Busquen un mentor
Como parte de la preparación para el matrimonio, es de vital importancia que los novios puedan tener una persona (o una pareja casada) que pueda servir de mentores y a quienes se les pueda rendir cuentas. Estas personas deben ser cristianos maduros y de buen testimonio para guiar a la futura pareja durante el noviazgo y el matrimonio. Para que la tarea de los mentores sea efectiva, se debe procurar la mayor sinceridad y transparencia departe de los novios. Asimismo, se recomienda charlas prematrimoniales para que la futura pareja pueda tener una perspectiva más amplia y objetiva, de la decisión que han tomado.
IX. Conoce la familia de tu pareja
Entendiendo que todas las familias son diferentes, es importante procurar conocer a la familia de la pareja. Sobre todo a los padres, hermanos o la persona que representa su autoridad . Aunque en algunos casos esta figura de autoridad puede ser un hermano mayor, los abuelos o los tíos. Sea cual fuere, es saludable poder tener un conocimiento cercano de los familiares, pues cuando una pareja se casa, establece una relación con la nueva familia.
 X. Tener expectativas claras
Expectativas claras nos evitan malos entendidos y decepciones. Por eso como parte del noviazgo, es necesario hablar de las expectativas que tienen el uno del otro. Así, ambos pueden saber que esperar y que no esperar cuando lleguen al matrimonio. En este sentido es muy importante, aclarar cuales son las expectativas en cuanto al dinero, los hijos que quieren tener, la frecuencia para visitar a la familia, etc. A partir de allí se pueden establecer acuerdos y así se evitarán un sin número de conflictos y desilusiones.

4.22.2015

Jesucristo es el Señor¡

¿Qué significa que Jesucristo es el Señor? A veces escuchamos esta frase con tanta frecuencia, que es posible que perdamos el significado de su gran poder y trascendencia.
Señor es mucho más que un simple título que le da la Biblia a Jesús. El capítulo 2 de Filipenses enfatiza este hecho, mencionando repetidamente la palabra nombre. Vemos que Dios le dio a Jesús un “nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús” todos en el cielo y en la tierra se postren, y toda lengua “confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”  (versículos. 9-11).
En ese pasaje, el nombre dado a Jesús es nada menos que “Señor”. En realidad, esa palabra no se usa para referirse a lo que Jesús hace; sino simplemente a lo que Jesús es. Él es, y será siempre, el gobernante soberano de todo lo que hay en el cielo y en la tierra.
Por tanto, si estamos de acuerdo con esto, nuestra vida debe reflejar entonces esa confianza. ¿Hay algo en su vida que intenta esconder de Cristo? ¿Se ha negado a cumplir con algo que Él le ha llamado a hacer? Estos son actos de rebeldía, y demuestran simplemente nuestra falta de fe en Jesús como el Señor de su vida.
Un día, todo el mundo reconocerá que Cristo es Señor de señores (1 Ti 6.15). Nosotros, que somos sus hijos, debemos demostrar nuestra fe invitándolo a las áreas turbias de nuestra vida, y permitirle que nos conforme a su imagen. Podemos comenzar con la simple pero profunda confesión: “Jesús es el Señor”. Y cuando confesemos esas palabras, debemos ser conscientes de su significado. (Ch.S)

3.17.2015

Eres Feliz...?

Puedes tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa del mundo.  Solo tu puedes evitar que ella vaya en decadencia.  Hay muchas personas que te precisan, admiran y te quieren.
Me gustaría que siempre recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.
Ser feliz no es solo valorar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.
No es apenas conmemorar el suceso, sino aprender lecciones en los fracasos.
No es apenas tener alegría con los aplausos, sino encontrar alegría en el anonimato.
Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis.
Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista de quien sabe viajar para dentro de su propio ser.
Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia.
Es atravesar desiertos fuera de sí, y ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.
Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.
Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.
Es saber hablar de uno mismo.
Es tener coraje para oír un “NO”.
Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres y tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.
Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros.
Es tener madurez para decir “me equivoqué”.
Es tener la osadía para decir “perdóname”.
Es tener sensibilidad para expresar “te necesito”.
Es tener capacidad de decir “te amo”.
Deseo que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz… 
Que en tus primaveras seas amante de la alegría.  Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.  
Y, cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.  Pues así serás cada vez más apasionado por la vida.
Y descubrirás que… Ser feliz no es tener una vida perfecta sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.  Usar las pérdidas para refinar la paciencia.  Usar las fallas para esculpir la serenidad.  Usar el dolor para lapidar el placer.  Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Jamás desistas.  Jamás desistas de las personas que amas.
 Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible. 
¡Y eres un ser humano especial!

3.08.2015

Respire

Por: Charles Stanley
La Biblia fue escrita total y literalmente por inspiración divina.

No hay un sonido más importante en la sala de partos de un hospital, que el de un recién nacido cuando respira por primera vez. Ya sea que tosa o que llore, esa primera respiración es un momento muy importante. Por más que usted no esté familiarizado con la experiencia de una sala de maternidad, puede imaginar cómo médicos, enfermeras y padres están a la espera de esa señal de vida.
¿Por qué razón? Porque la respiración ­­—el proceso por el cual los pulmones absorben el oxígeno y expulsan dióxido de carbono—no solamente es vital para la vida, sino que también es considerada la verdadera señal de ella. La vida misma depende de lo que llamamos respiración, y Dios decidió crearnos de tal manera que ella es esencial para cada momento que vivimos.
Como cristianos, tenemos algo tan vital para la vida como la respiración: la Palabra de Dios. No obstante, ¿cuándo fue la última vez que usted consideró esa verdad? Una cosa es reconocer a la Biblia como una fuente de sabiduría y guía para las tareas diarias, pero ¿es ella realmente algo sin lo cual no podemos vivir?
LEA 2 Timoteo 3.14-17El apóstol Pablo creía firmemente en la capacidad de las Sagradas Escrituras para guiar, enseñar y profundizar nuestra fe. En nuestras Biblias tenemos dos cartas que él dirigió específicamente a su amado discípulo Timoteo. En ambas se preocupa mayormente por animar y aconsejar al joven en la tarea de proclamar el evangelio en Éfeso, un lugar como ningún otro, y difícil para el ministerio (Hch 19-20). Esta rica ciudad, que era un centro importante de negocios y actividad comercial, se vanagloriaba también de tener el magnífico templo de Diana (Artemisa, para los griegos), que atraía a turistas y adoradores de todo el mundo mediterráneo. No es extraño que Pablo urgiera a Timoteo a no avergonzarse del evangelio (2 T 1.8), y a estar preparado para la persecución de aquellos que se oponían a la sana y piadosa enseñanza.
En esta segunda carta a Timoteo es evidente que Pablo sabía que le quedaba poco tiempo de vida. Comenzando en 3.14, el apóstol anima a Timoteo a perseverar. Ya sea que Pablo creyera o no que iba a llegar a ver de nuevo a su querido pupilo, se aseguró de dirigir la atención de Timoteo a las cosas que el joven tendría siempre con él —su educación, crianza y conocimiento de las Sagradas Escrituras.
Respire
Para Pablo era importante que Timoteo tuviera algo sólido —algo eterno— que pudiera mirar y en lo que pudiera confiar, cuando el trabajo se volviera más difícil. Por tanto, en medio del aliento que le da, Pablo le dice a su discípulo que contemple una importantísima imagen.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios” (v. 16), escribió Pablo, utilizando la palabra griega theopneustos (cuyas raíces significan “Dios” y “respirar”). Este es el único lugar en la Biblia donde aparece esta palabra. Sin embargo, no es el único lugar donde leemos acerca del respiro de Dios.
Reflexione
• En Génesis 2.7, ¿qué hace que Adán se convierta en un ser vivo? La palabra hebrea ruwach (1.23.8) tiene varios significados, entre ellos “aliento”, “viento” y “espíritu”. ¿Qué correlación hay entre el Espíritu de Dios presente en el comienzo de la creación, y a Dios soplando en la nariz de Adán para darle vida?
• En Juan 20.19-23, el Señor resucitado apareció a sus temerosos discípulos; ¿Cómo los cambió “el soplo de Dios”? ¿Cómo debe cambiarnos a nosotros?
• La Biblia puede, a veces, parecer intimidante —un montón de leyes, historias insólitas y cartas antiguas. Sin embargo, antes de que Dios le diera vida a Adán, el primer hombre no era más que un montón de polvo. Antes de que Jesús soplara sobre los discípulos, éstos eran apenas hombres comunes y corrientes. ¿Cómo nos estimula a confiar y a apoyarnos en la Biblia la descripción que hace Pablo de ella como “inspirada por Dios”?
Responda
• Piense en cuando sintió ansiedad por una tarea ineludible que tenía que realizar, o por su tristeza en cuanto a las tragedias que aquejan a nuestro mundo. ¿Cómo cambia su perspectiva la imagen de Dios soplando en usted?
• En su estudio personal de la Biblia y en su tiempo de oración, piense en cómo hasta el simple acto de respirar puede servir como una conexión constante con Dios, y como un ancla inamovible de su presencia. Trate de hacer una de las siguientes cosas:
1. Antes de orar, respire profundamente y sostenga la respiración por un momento. Mientras lo hace, pídale al Señor en oración que remueva cualquier rastro de egoísmo que se haya alojado en su corazón a lo largo del tiempo.
2. Busque la palabra selah en su Biblia, y lea uno o más salmos. Cuando encuentre la palabra selah que se traduce como “haga una pausa, y piense con calma en esto”, tome un momento para disfrutar de una vivificante y profunda inhalación antes de continuar.
3. Ya sea que esté orando por usted mismo o por otros, no se apresure para terminar. Por el contrario, separe cada petición con una respiración, lo que le obligará a reducir la velocidad, y a permitir que cada asunto de su tiempo de oración le venga totalmente a la mente.
Repase
Muchos de nosotros somos adictos a la prisa; llenamos el día con tareas, y dejamos poco o ningún espacio para la calma. Esta semana, pase al menos unos minutos cada día reflexionando en silencio. Siéntese en el porche de su casa, dé un paseo por el vecindario, o incluso apague la radio del carro. Job sabía que en la mano de Dios “está el hálito de todo el género humano” (12.10). De manera que, pase tiempo con Dios escuchando el sonido de su propia respiración; escúchelo como un recordatorio de que el Señor está tan cerca como el aire que usted respira.

3.04.2015

Lucas 19-10

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

2.11.2015

EL Cristo de toda crisis

Por el Dr. Adrián Rogers - www.eaqv.org

De vez en cuando llegamos a una crisis de potencia industrial y realmente no sabemos a dónde acudir. Pedro enfrentó una de esas crisis en Hechos 12. Después de la Pascua, Herodes planificó presentar a Pedro ante la multitud, y luego matarle. ¿Cómo hubiera enfrentado usted esa crisis? Comparto con usted cuatro reflexiones que oro le ayuden.

Respete el misterio de la PROVIDENCIA de Dios

Nosotros no vivimos de explicaciones. La vida no es un problema que debe ser resuelto. Es un MISTERIO que debe ser vivido. A veces tenemos que retroceder y sencillamente RESPETAR la oculta mano de Dios (ver Isaías 55:8-9).

En Hechos 12 vemos el malvado poder de Herodes, la injusta muerte de Santiago y, de pronto, ¡Pedro es liberado! Dios en su sabiduría, mezcla todas estas cosas para su gloria y “todas las cosas ayudan a bien”. No podemos vivir de explicaciones. Sino más bien, VIVIMOS de PROMESAS. Si usted tiene una crisis, CONFÍE en que Dios sabe lo que hace, y qué es lo mejor para usted y todos los involucrados (léase Proverbios 3:5-6).

 Requiera el ministerio del PUEBLO de Dios

Hechos 12:6 nos dice que Pedro estaba bajo máxima seguridad, y tenía sentencia de muerte. Amigo, esa crisis cerró todas las puertas, menos una: la PUERTA de la ORACIÓN. Cuando no hay esperanza en el plano horizontal, siempre hay esperanza en el plano vertical.

La IGLESIA estaba ORANDO continuamente por Pedro. Debemos ser persistentes en la oración. Lucas 11: 9-10 nos dice que debemos mantenernos pidiendo, buscando, llamando. Las demoras de Dios no son negaciones.

¿Puede usted orar fácilmente, o genuinamente agoniza en oración cuando intercede por otros? Orar es trabajoso y algunas veces no sentimos deseos de orar. Si alguna vez existe un momento en que necesita orar, es cuando no desea orar. Debemos ORAR hasta que nos den ganas de ORAR.

El mundo puede reírse, pero amigo, el diablo no se ríe. Alguien sabiamente dijo que “el diablo tiembla cuando ve al más débil de los santos de rodillas”.

Repose en la magistral PAZ de Dios

Hechos 12:6 nos dice que Pedro estaba durmiendo la noche antes de ser ejecutado. Hechos 12:7 nos dice que él estaba tan profundamente dormido que el ángel tuvo que tocarle en un costado para despertarle. ¿Cómo Pedro pudo estar durmiendo en semejante crisis? Primero, porque Pedro ya no temía a la muerte.

La muerte no representa ningún terror para el hombre que ha tenido un encuentro salvador con Jesucristo. Si un hombre que enfrenta la muerte debido a su fe puede ver que a través de la tumba vacía llega a ser uno con el Señor Jesucristo, eso le dará la PAZ necesaria para enfrentar cualquier tribulación. El Señor Jesucristo vino para liberarnos de la esclavitud del temor de la muerte (ver Hebreos 2:15).

Segundo, Pedro sabía que la iglesia estaba bombardeando el cielo orando por él y es la razón por la cual estaba durmiendo. ¿Se encuentra usted en medio de una crisis? Ponga su problema en manos del Señor. Confíeselo al Señor.

Sin que importe cuán grande sea su problema, Dios lo quiere intercambiar con su PAZ. Los soldados pensaron que estaban custodiando a Pedro en la prisión. ¡No! La PAZ de Dios lo custodiaba. ¡La PAZ de Dios resguardaba a Pedro por los cuatro costados!

Regocíjese en la majestad del PODER de Dios

Usted puede estar pensando que Dios es débil y que no puede hacer nada, o que a Dios no le preocupa, ni le interesa. Incluso puede preguntarse: “¿Dónde está Dios? ¿Es Él capaz? ¿Le importa a Dios?”

Creo que es importante en este relato de la liberación de Pedro que la misma llegó en el último momento. Parece que Dios tomó su tiempo para resolver la crisis de Pedro. De hecho, toda esta historia en Hechos 12 está marcada por la calma.

Vino un ángel, tocó a Pedro en un costado y le dijo: “Pedro, despiértate.” A lo mejor Pedro le preguntó: “¿Qué hora es?” Seguidamente, no hay una sensación de apuro o de escape. Ellos sencillamente salieron. Cada soldado estaba o dormido o en un estado de trance. Cada cerradura se abrió, y luego el ángel lo dejó.

Si usted está en una crisis y Dios no le ha liberado, recuerde que Dios no liberó a Santiago, y no es porque Él no pudo hacerlo. Usted puede respetar el misterio de la PROVIDENCIA de Dios, requerir el ministerio del PUEBLO de Dios, reposar en la magistral PAZ de Dios y regocijarse en la majestad del PODER de Dios.

2.10.2015

Las mujeres y el divorcio...

Por: Cristianismo primitivo

Pero, usted pudiera estar pensando, quizá Jesús le habría permitido a la mujer divorciarse de su marido si él hubiera vivido en otra cultura que les permitía a las mujeres divorciarse de sus maridos. Bueno, nosotros no tenemos que especular acerca de eso. Eso se debe a que tanto bajo la ley romana como la griega, una esposa podía divorciarse de su marido. Y había muchos romanos y griegos que vivían en Judea y Galilea, algunos de los cuales eran prosélitos judíos.
Por esa razón, en otra ocasión, Jesús se refirió al tema de una mujer que se divorcia de su marido. Él dijo: “Y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Marcos 10.12). Jesús no hace excepción.
¿Por qué es importante esto? Porque la gran mayoría de los divorcios que se presentan en la actualidad son entablados por las esposas, no por los maridos. En los Estados Unidos, de 67% a 75% (variando según el estado) de todos los divorcios son entablados por las mujeres.En Inglaterra, 70% de todos los divorcios son entablados por las esposas.
Sin embargo, esas estadísticas se aplican a todos los divorcios, hayan o no niños menores de edad involucrados. Cuando sólo consideramos los divorcios que involucran a niños menores de edad, el porcentaje de divorcios entablados por mujeres es considerablemente mayor.
Durante los últimos veintidós años de mi carrera como abogado, he ejercido en materia de propiedades y títulos. Como parte de la examinación de los títulos de propiedad, he leído los expedientes de varios miles de casos de divorcio. Y he observado que fácilmente nueve de cada diez de estos casos de divorcio fueron iniciados por esposas. ¿Por qué este porcentaje de divorcios entablados por esposas es tan alto en comparación con el promedio a nivel nacional? La razón es que yo sólo reviso expedientes de divorcio en el caso de personas que son dueñas de bienes inmuebles. Por lo general, estos propietarios son personas arriba de los veinticinco años, y la mayoría de ellos tienen hijos menores de edad.
En el artículo, These Boots Are Made for Walking: Why Most Divorce Filers Are Women (“Estas botas están hechas para caminar: Por qué la mayoría de quienes entablan el divorcio son mujeres”), Margaret Brining escribe: “Los hijos son “los bienes” más importantes en un matrimonio, y la parte que espera lograr la custodia exclusiva es la más propensa a presentar el divorcio”. Las mujeres están más dispuestas a divorciarse porque rara vez temen perder la custodia de sus hijos.
Con todo, la Iglesia institucional ha cerrado sus ojos a este mal. Hace varios años, recibí una carta formal de un ministro de Texas. Él denunciaba nuestras leyes en favor del “divorcio-derecho” (que permiten el divorcio sin necesidad de causa) en Texas. Me alegré al ver a un ministro pronunciarse contra el divorcio, ya que la mayoría de las llamadas iglesias bíblicas han permanecido muy calladas sobre este tema. Pero luego la carta continuaba diciendo que nuestras leyes, por hacer tan fácil el divorcio, discriminan a mujeres y niños.
¿Discriminar a mujeres y niños? Este Don Quijote moderno creía que las miles de mujeres divorciadas en nuestras iglesias hoy día están en esa situación porque sus maridos las han repudiado. Sin hacer ninguna investigación, él trató el tema como si los hombres estuvieran echando a sus esposas a diestra y siniestra para luego continuar en su juerga.
Sin embargo, esa parece ser la actitud general de la mayoría de las iglesias hacia el divorcio; ignoran completamente la realidad de los divorcios de nuestros días. He escuchado a pastores regañando a los padres que “repudian a sus esposas e hijos”, como si fueran los padres quienes generalmente inician el divorcio. En cambio, tratan a “las madres solteras” como mártires, víctimas heroicas y viudas espirituales… cuando por lo general son ellas las que se divorcian de sus maridos.

El divorcio es un pecado que deja víctimas a su paso. Y es lo mismo cuando son los maridos los que se llevan a los hijos, arrebatándolos de sus esposas. En la actualidad, hay millones de padres y madres que se duelen profundamente porque sus hijos les han sido arrebatados. No obstante, muy pocas iglesias tienen la valentía de denunciar este fruto malvado del divorcio.

2.08.2015

2.05.2015

Cómo tomar decisiones a la manera de Dios


Por: Charles Stanley
¿Alguna vez ha tomado cierto camino, y al final lamentado la decisión? La vida consiste en una serie de decisiones, algunas tan insignificantes como lo que se va a comer en la cena, y otras que tienen consecuencias eternas.
Hacer frente a estos momentos cruciales puede parecer angustiante, pero la Biblia ofrece directrices para darnos confianza y dirección. Por tanto, cuando debamos tomar decisiones, tengamos presente lo siguiente:
Primero, Dios promete sabiduría a sus hijos que le piden con fe (Stg 1.5, 6). Recuerde que su Espíritu Santo reside dentro de los creyentes y es accesible para recibir orientación. Muchos cristianos tratan de sopesar los pros y los contras por sí mismos, y desaprovechan la magnífica ayuda de Aquel que todo lo sabe.
Segundo, debemos ahondar en la Palabra; pedirle a Dios que abra nuestros ojos a su verdad, pues Él promete que su Palabra nunca volverá vacía (Is 55.11). Y si memorizamos las Sagradas Escrituras y meditamos en ellas, Él traerá la verdad a nuestra mente en el momento apropiado.
Tercero, actuamos con prudencia si somos conscientes de nuestro estado mental a la hora de tomar una decisión. Decidiremos mal si estamos hambrientos, enojados, tristes o cansados. Al considerar las alternativas, vale muy bien la pena esperar hasta un mejor momento.
Nuestras elecciones determinan nuestra dirección; por tanto, piense con cuidado al tomar alguna decisión. La Biblia es clara cuando nos dice que solo Dios ve el panorama completo. Por tanto, es vital que confiemos en su sabiduría, verdad y dirección.