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1.02.2016

Un plan para tu familia: El de Dios contra el del mundo


Escritura: Efesios 5:18-22, 25; 6:1-2
John MacArthur

Pasemos a Efesios capítulo 5 y estamos viendo el patrón divino para las relaciones. Esta es la segunda parte en nuestra serie de la familia, del matrimonio, de criar a hijos. Vamos a entrar en muchas cosas maravillosas en las próximas semanas. Y estamos viendo, en cierta manera, una plataforma de inicio en Efesios 5, un gran lugar en donde comenzar este estudio porque la Palabra de Dios es tan específica en estos temas.
Quiero leerles desde el versículo 18 al 21. Efesios, capítulo 5. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios.”
La semana pasada, dijimos que el cimiento de todo éxito familiar cristiano, toda la bendición de un matrimonio cristiano se presenta en ese texto. No es trivial, no es superficial. No es cuestión de manipulación y de técnica humana. Lo que dice, antes de que podamos hablar de las esposas en el versículo 22, antes de que podamos hablar de los maridos en el versículo 25, antes de que podamos hablar de los hijos en el capítulo 6, versículo 1 y los padres en el capítulo 6, versículo 2, es que tenemos que establecer un cimiento para todas esas relaciones y es este: deben ser llenos del Espíritu cantando, dando gracias y siendo sumisos.
Y nos concentramos en esas cuatro cosas la última vez. Donde usted tiene la llenura del Espíritu, significa que usted está bajo el control del Espíritu Santo mediante la obediencia a la Palabra. En donde usted tiene un gozo abrumador que se manifiesta en canciones, donde usted tiene gratitud continua por todo y donde usted tiene sumisión mutua, usted tiene el cimiento para la felicidad, el éxito y la bendición en un matrimonio y en la familia.
Todo esto está edificado en ese cimiento espiritual - sea que estemos hablando de una relación entre un marido y mujer o hijos y padres. Uno de los libros más populares acerca de este tema en los últimos años fue titulado Pilares que Apoyan un Matrimonio de Satisfacción. En ese entonces, cuando acababa de salir, fue un libro muy popular; y el libro sugiere lo que es el cimiento de un matrimonio. Lo que realmente hace que un matrimonio tenga éxito son cinco pilares. Esto es lo que el libro sugiere, un libro cristiano, por cierto. Número uno es seguridad, número dos es comunicación, número tres es romance, número cuatro es tocar y número cinco es intimidad de espíritu. Este libro dice cosas como estas, y cito: “Si una mujer verdaderamente quiere tener comunicación significativa con su marido, debe cultivar el lado derecho del cerebro de él. La mejor manera en la que sabemos cómo unirnos como familia es al salir de campamento.” Sugerencia bastante superficiales, ¿no diría usted? Yo no estoy seguro de cómo funciona el lado derecho de mi cerebro. Estoy seguro de que mi esposa no tiene idea. Y realmente tampoco me gusta mucho salir de campamento, de hecho. Yo esperaría ese tipo de sugerencias en un libro secular. Simplemente me sorprende leerlas en un libro cristiano. Los pilares del matrimonio no son seguridad, comunicación, romance, toque e intimidad de espíritu. Los pilares de un matrimonio son ser llenos del Espíritu, tener un gozo que se derrama en nuestras vidas, estar agradecido por todo y someternos unos a otros. La Biblia dice que las familias se edifican sobre cimientos espirituales, no sobre cimientos psicológicos ni cimientos emotivos. La Biblia dice que lo que es lo más importante en un buen matrimonio es el amor hacia Dios por encima del amor por uno mismo.
Lo que realmente es importante en un buen matrimonio es la búsqueda de las necesidades de otros en lugar de buscar sus necesidades. Lo que realmente importa es tener un corazón sumiso que se preocupa más por el otro. Gozo espiritual verdadero, gratitud. Devoción a Dios y a Su Reino y a Su propósito y a Su gloria. Santidad verdadera, obediencia a las Escrituras. En otras palabras, el matrimonio es simplemente un lugar en donde usted vive su cristianismo. Y si usted lo vive de manera correcta, es un acontecimiento productivo, satisfactorio, feliz, bendito diario. Y si no es así, está lleno de dolor y decepción e insatisfacción y tristeza y enojo y todo lo demás. No tiene nada que ver con algunas técnicas humanas de tocarse o de romance o intimidad o de comunicación, inclusive de seguridad financiera. Y tiene todo que ver con su relación con Dios. De hecho, no hay mejor lugar, no hay lugar más importante en donde usted viva su cristianismo que en su hogar. Y si su hogar no es lo que Dios quiere que sea, es porque los estándares más elevados del cristianismo no están siendo vividos ahí. Puede ser porque un cónyuge está esforzándose por hacer eso y el otro no. Puede ser que ambos estén quedándose cortos. Sea cual sea el caso, el resultado es una dificultad grande. La familia es el ambiente donde su fortaleza espiritual, su devoción espiritual, su coherencia espiritual son manifestadas de la manera más clara. Y no sólo son manifestadas de la manera más claras, pero escuche esto, son más demandadas.
Debido a la familiaridad, debido a que estamos juntos todo el tiempo en toda circunstancia que podamos concebir y en toda prueba y dificultad, el hogar es la prueba más genuina, su matrimonio es la prueba más evidente de su vida espiritual. Ese es el motivo por el que 1 Timoteo capítulo 3 dice que un anciano, un pastor, debe ser uno que administra, que cuida bien su propia casa, que mantiene a sus hijos en sumisión con toda honestidad, porque si un hombre no sabe cómo cuidar de su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios? Simplemente, lo que Pablo está diciendo es que él manifiesta la virtud de su compromiso cristiano. Él manifiesta su liderazgo espiritual en el hogar; y si no se manifiesta ahí, ¿por qué le va a pedir usted que guíe la Iglesia?
La familia es el lugar más significativo en donde usted manifiesta su fe. Inclusive yo iría al punto de decir que la instrucción acerca de las técnicas del matrimonio - si esa es una palabra que es apropiada - la instrucción acerca de las habilidades del matrimonio. La instrucción con respecto a todos los detalles de la sensibilidad hacia las diferencias entre el hombre y la mujer, cuando usted ha sumado todo eso, realmente tiene una importancia mínima. Parece que en la actualidad supondríamos que ese es el tema primordial y la necesidad primordial porque gran parte de la literatura y gran parte del esfuerzo se ha dedicado a eso. Pero realmente no es de importancia seria si usted tiene a dos personas piadosas llenas del Espíritu que están gozosas, agradecidas y sumisas.
Todo comienza con ese cimiento espiritual y fuera de eso hay problemas y conflictos serios. Y la razón por la que estoy enfatizando esto es porque ahí es donde comienza todo. Ahí es donde todo tiene éxito y donde todo se derriba. De hecho, el diseño entero maravilloso para el matrimonio no va a funcionar muy bien en donde hay pecado. Cuando usted invade ese dominio del matrimonio y la familia con el pecado, se vuelve una experiencia muy opresiva, llena de insatisfacción, se vuelve miserable. Y así es para la mayoría de la gente. Ciertamente el mundo no regenerado en la actualidad ha recibido una dieta continua de justificación para su orgullo personal y satisfacción personal. Han sembrado las semillas que destruyen todas las relaciones de manera terminante. Todos están aplastados bajo el peso del orgullo. Inclusive esto ha afectado a la Iglesia. Aquellos de nosotros que conocemos la Verdad enfrentamos momentos difíciles al vivirlo porque estamos inundados con el mundo que nos rodea. De hecho, supongo que el término conflicto es casi sinónimo con el matrimonio y la familia en la actualidad.
Continuamente oímos de cuán opresivos son los hombres o cuán desconsiderado son. Lo chauvinistas que son. Lo abusivos y lo machistas y lo poco sensibles que son. Y por otro lado, oímos con mucha frecuencia que las mujeres buscan libertades, quieren tener el control y ejercer su propia voluntad y sus propios propósitos; y no se quieren someter a sus propios maridos. Y, ¿por qué es esto? Debido al pecado. Quizás podemos regresar al principio y entender esto.
Regrese en su Biblia al tercer capítulo de Génesis. Quiero compartir con ustedes lo que bien podría ser una interpretación de Génesis 3 que vale la pena considerar. No puedo ser dogmático y decir que de manera absoluta e inequívoca es precisa, es correcta. Hay algunos que no estarán de acuerdo con ser dogmáticos en esta área, pero por lo menos es una posibilidad interesante de comprender de dónde viene el conflicto. Sabemos, claro, que viene del egoísmo, del orgullo personal y el pecado personal. Eso es lo que hace las relaciones difíciles, ciertamente en la familia. Pero podría haber otro elemento en este conflicto que puede ser muy interesante si vemos Génesis capítulo 3.
Permítame llevarlo a Génesis capítulo 3, versículo 13. “Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Ésta siendo la maldición de Satanás. “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” La maldición obviamente que vino sobre la raza humana como resultado de la caída en el Edén, alteró significativa y dramáticamente el diseño original de Dios. Antes del pecado, había una unión perfecta. No existía conflicto. Adán y Eva se llevaban de manera perfecta y el pecado entró. Y el pecado trajo consigo el caos y el conflicto.
Ahora, hubo varios elementos en esta maldición. Hubo una separación entre el hombre y Dios como resultado de este pecado y el hombre, como usted recordará, fue expulsado del huerto y de la comunión íntima y libre y plena con Dios. Y eso se acabó. También hubo una separación entre el hombre y la naturaleza. La naturaleza ya no cedía toda su bondad al hombre sin que hubiera algún esfuerzo por parte del hombre. Ahora tenía que salir y mediante el sudor de su frente tenía que trabajar en la tierra y trabajar muy duro para hacer que el mundo le entregara lo que una vez le daba de manera tan libre. Separación entre el hombre y Dios, separación entre el hombre y la naturaleza y finalmente, separación entre el hombre y la mujer.
Y la parte clave de la maldición para nosotros al final del versículo 16: “tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Es muy posible que esa declaración contesta la pregunta: ¿por qué es que hay tanto conflicto entre los hombres y las mujeres, por qué? Viendo en primer lugar a los maridos, dice al final del versículo 16 que él se enseñoreará sobre ti. La palabra enseñorearse significa reinar. Es una palabra de soberanía.
Entonces, la maldición dijo: el hombre, como resultado de la maldición, va a dominarte y como resultado de la maldición, vas a desearlo. ¿Qué significa eso? ¿Significa que ella va a desearlo física y sexualmente? No creo que esa sea una maldición. No creo que esa fuera una maldición antes de la caída. Ya era verdad que ella tenía un deseo por él y él por ella físicamente. Es la forma más elevada de satisfacción de amor en términos de placer físico. No es que ella lo iba a desear como un protector, como el que cuidaría de ella y proveería para ella y la cubriría. Eso ya también existía. Desde el principio mismo ella fue diseñada para complementarlo; y él tenía la responsabilidad de cuidar de ella. Eso ya existía. Ella era el vaso más frágil y era un deleite para la mujer el tener un cuidado y protección así antes de la caída.
Entonces, tiene que ser algo que no es deseo sexual. Tiene que ser algo diferente de un deseo por ser cuidada y protegida. También es verdad que la maldición no podía ser un deseo físico o emocional porque no todas las mujeres desean eso. Pero todas están maldecidas. Todas las mujeres están maldecidas, pero no todas las mujeres desean a sus maridos físicamente. No todas las mujeres desean el amor emocional y la protección y el cuidado de sus maridos. Esto tiene que ser algo, algo que toca a todas las mujeres, así como es algo que toca a todos los hombres. En primer lugar, la mujer fue maldecida con dolor en el parto. Ahí, en el punto mismo de dar vida, realmente el punto más elevado de ser mujer, el traer vida al mundo, ella es maldecida. Pero de manera adicional, ella es maldecida con este deseo por su marido. ¿Qué es esto? ¿Qué significa? Bueno, el otro único lugar donde la palabra deseo es utilizada se encuentra en el capítulo 4; y aprendemos algo cuando vemos como una palabra específica es usada en un contexto dado. La única otra ocasión en la que es usada en todo el libro de Génesis. De hecho, la única vez en el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia.
Y usted notará en el capítulo 4 cómo es utilizada en el versículo 7, en la mitad del versículo, ‘el pecado está la puerta y su deseo es para ti, pero debes enseñorearte de él’. La construcción aquí en el hebreo es exactamente paralela. Es una construcción exactamente paralela usando la misma palabra. ¿De qué está hablando Él aquí? Él está hablando de Caín. Se acuerda de Caín. Caín ofreció un sacrificio que Dios no aceptó porque no era lo que Dios pidió. Y después, a partir de enojo, él mató a su hermano. Y dice aquí, la palabra viene a Caín, el Señor le dice a Caín, ‘el pecado está a la puerta Caín y su deseo es para ti’, pero tú debes enseñorearte de él.
Ahora, ¿qué era lo que el pecado quería hacerle a Caín? Quería aplastarlo. Quería dominarlo. Quería apoderarse de su mente y su acción. El pecado quería dominarlo. El pecado quería forzarlo a hacer ciertas cosas. El pecado quería controlarlo. Y eso, creo yo, es el paralelo a lo que usted tiene en el versículo 16 cuando dice’ tu deseo será para tu marido’ y es la misma construcción, el mismo término, que el deseo que el pecado tiene de controlarte.
Parte de la maldición es que la mujer ya no le da la bienvenida de manera dispuesta y pronta a la sumisión, sino que hay algo en ella que quiere controlar al hombre. Ella quiere usurpar la autoridad sobre su marido. Eso es precisamente lo que Eva hizo originalmente, ¿verdad? Ella debería haber ido a su marido, debería haber buscado la sabiduría de él cuando fue tentada y Satanás sabía eso. Satanás la aisló, Satanás la engañó. Ella actuó de manera independiente saliendo de la sumisión amorosa que debía haber sido parte de su compromiso con su marido y llevó a la raza entera al pecado. Y ella, en el pecado original cuando escuchó a Satanás y nunca consultó a Adán, al hacer eso, ella ejerció autoridad sobre el hombre, tomó las cosas en su propias manos; y eso fue en esencia la maldición. Y desde ese entonces, el pecado de una mujer, la depravación innata en las mujeres, busca controlar.
El hombre entonces es dejado también con una maldición. Él busca dominar. ¿Por qué siempre hay un movimiento de liberación de mujeres sino es que hay un movimiento que todavía está ahí en el corazón de una mujer y por qué hay chauvinismo masculino y siempre ha habido y siempre habrá? Porque así es como la depravación en el corazón humano se revela a sí misma en las mujeres buscando dominar y en los hombres deseando reprimir. Y hay una explicación muy posible para entender la intensidad de este asunto, y esto se manifiesta en todo momento de conflicto en el matrimonio. La mujer por la caída en su estado caído no está dispuesta a someterse, sino que desea controlar y ejercer su individualismo. El hombre, debido a la caída, quiere quedarse como el rey de la montaña y su liderazgo puede ser opresivo y no ser sensible. Y de esta manera, la batalla de los sexos comenzó con la caída en Génesis capítulo 3 y los hijos que vienen a la familia simplemente entran al ring ahí, durante la competencia de boxeo. No es un buen lugar en donde los hijos deben encontrarse.
Entonces, hay chauvinismo masculino en el mundo y usted puede encontrarlo en las culturas a lo largo de la historia humana. Hay un movimiento de liberación de mujeres en el mundo, y lo mismo puede encontrarlo a lo largo de la historia conforme cada una expresa su efecto de la maldición. Todo el mundo peleando de manera egoísta por su propia voluntad. La pregunta que surge entonces es: ¿cómo puede sobrevivir un matrimonio este tipo de conflicto? ¿Cómo puede funcionar un matrimonio y cómo pueden los hijos encontrar paz alguna en este ambiente? Y la pregunta más importante: ¿cómo puede terminar esto? Ya hemos respondido a esa pregunta: cuando hay dos personas que han llegado a conocer a Cristo cuyas vidas han sido transformadas que se caracterizan por ser llenas del Espíritu, gozosas, agradecidas y sumisas la una a la otra y ésa es una transformación espiritual.
En otras eras y en otras culturas, los matrimonios han estado mejor que en nuestro mundo contemporáneo. No hace muchos años atrás, 25 años atrás o algo por el estilo, las personas se quedaban juntas. Ése era el estándar de conducta. Eso era lo que la sociedad esperaba de las personas y eso era lo que sucedía. Eso no significa que había menos conflicto. Debido a la condición caída, había conflicto. Usted tiene que regresar a la dimensión espiritual para terminarlo y eso es lo que es tan maravilloso acerca de este pasaje que estamos viendo, y ahora puede regresar a Efesios, que la solución al conflicto en el matrimonio es espiritual y comienza con permitir al Espíritu Santo controlar su vida, dejando que la Palabra de Dios more en abundancia en usted, obedecer al Espíritu de Dios conforme Él revela Su voluntad a la través de la voluntad de Dios. Sólo el poder del Espíritu Santo puede revertir la maldición en un hogar. En donde usted tiene una persona llena del Espíritu en el hogar, usted tiene esperanza.
¿Alguna vez ha tratado de pelear con una persona controlada por el Espíritu? ¿Alguna vez ha tratado de pelear con una persona que está totalmente gozosa y simplemente tiene gozo que está fluyendo en su corazón? ¿Alguna vez ha tratado de pelear con alguien que está agradecido por todo, inclusive en el conflicto? ¿Alguna vez ha tratado de pelear con alguien que es totalmente sumiso? Es muy difícil. En donde eso existe, hay esperanza. Es un asunto espiritual. El conflicto se va cuando el Espíritu Santo domina.
Ahora, conforme vemos el texto que tenemos frente a nosotros, ya hemos en cierta manera hablado de este cimiento y Pablo en el versículo 22 va a entrar a la conducta específica de una esposa, un marido, los hijos, los padres. Y vamos a ver eso a detalle en las próximas semanas. Pero antes de que hagamos eso, y no sería justo con el apóstol Pablo, si no tomáramos un momento para considerar el tipo de mundo en el que él también estaba escribiendo. Porque ciertamente el argumento surge, ‘bueno, esto es historia antigua, se llevó a cabo hace años atrás; realmente estos principios no comprenden el mundo en el que vivimos. Ellos vivieron en una época diferente, con diferentes perspectivas’; y creo que usted necesita entender lo que estaba pasando. Entonces, quiero darle algo de historia.
Sé que puedo excederme de vez en cuando en esto. Me encanta la historia. Cuando fui a la universidad, no podía decidirme en lo que me quería especializar. Quería estudiar estudios religiosos y demás. Y así lo hice. Pero no podía decidirme si quería concentrarme en esto o en aquello. Y entonces, me especialicé en historia y griego. Y siempre me ha encantado la historia. Y creo que a los largo de los años, si a alguien que me escucha le ha parecido que es interesante escucharme, probablemente es porque ha regresado a la historia y he reconstruido algo del trasfondo que hace que la Biblia cobre vida. Y eso es muy, muy importante para que la Biblia hable por sí misma. Y fue escrita en un tiempo y en un contexto el cual demanda nuestra comprensión. Entonces, reconstruyamos algo de la escena en la cual el apóstol Pablo estaba escribiendo. Y verá algunos paralelos sorprendentes.
Hablemos de los judíos en primer lugar. Obviamente, había judíos en la iglesia de Éfeso. Y esta fue una carta que circulaba y llegó a todas las iglesias y eventualmente no sólo a las iglesias de Asia menor, sino a todas las iglesias por todos lados. Y todavía está llegando a todas las iglesias por todos lados. Pero había muchos judíos en la primera Iglesia y ellos también necesitaban entender la perspectiva bíblica del matrimonio. Los judíos mismos tenían una perspectiva baja de las mujeres. No venía de la Biblia sino que ya para la época de Pablo y Jesús tenían mucha religión que no venía de la Biblia. Ellos habían desarrollado gran parte de su religión apóstata; y parte de la misma incluía una perspectiva, un concepto muy bajo de las mujeres.
De hecho, hay oraciones judías usadas por los hombres judíos cada mañana de sus vidas y en una de esas oraciones hay una línea que ilustra su actitud. Es ésta: ‘Dios, te doy gracias porque no me hiciste gentil, esclavo o mujer.’ Ahora, ellos percibían a una mujer a un nivel más bajo humano que a un hombre. Una mujer era un objeto, no una persona. Una mujer no tenía derechos legales. El marido tenía el derecho absoluto de hacer con ella lo que él quisiera, lo que él quisiera.
En la época del Nuevo Testamento entonces, entre los judíos, el divorcio se había vuelto en algo trágicamente fácil y trágicamente común. Ellos lo apoyaron con un pasaje del Antiguo Testamento, como usted sabe, queriendo ser muy apegados en su devoción a la ley mosaica. Ellos citaban Deuteronomio capítulo 24, versículo 1. Cuando un hombre toma una mujer y se casa con ella, y le voy a dar lo que dice la traducción antigua, y ella no haya favor en sus ojos porque él le ha encontrado alguna inmundicia, alguna indecencia en ella. Una traducción lo traduce indecencia. Alguna inmundicia y él escribe un certificado de divorcio y la despide y la saca de su casa. Deténgase allí. Ahora notará que realmente esa es una apostasía o meramente una declaración introductoria o algo más. Pero ellos lo tomaban básicamente como un mandato. O ciertamente, un permiso. Ellos simplemente decían si encuentras que tu esposa pierde el favor a tus ojos porque encuentras en ella alguna inmundicia, entonces puedes escribirle una carta de divorcio y despedirla de la casa. Y hay mucho más en ese pasaje que eso. No tenía la intención de permitir eso, tenía la intención de prohibir el hecho de que si eso sucede y se vuelve a casar, ella nunca puede regresar contigo y casarse. Realmente ése era el punto. Pero ellos no llegaron a ese punto. Simplemente decían ‘ahí está’. Si encuentras algún tipo de indecencia, algún tipo de inmundicia, sácala. Dale una carta de divorcio.
Ahora, la pregunta era cuál era la inmundicia. ¿Cuál era la indecencia? Los rabinos estrictos eran representados de la manera más conocida por un rabino llamado Shamai. Los rabinos estrictos decían que se refería al adulterio y eso era lo único a lo que se refería. Si ella comete adulterio, puedes divorciarte de ella.
Pero los rabinos liberales decían que eso se refiere a cualquier cosa. Y esto es muy vago y esa fue la intención de Dios, para permitirte llenar los lugares en blanco. Esto fue representado por un rabino famoso llamado Hilel. Entonces, a lo largo de la historia rabínica y e inclusive en la actualidad, los judíos discuten entre la perspectiva de Shamai y Hilel. Hilel dijo que significaba que un hombre podía divorciarse de su esposa si ella tiraba la cena. Significaba que él podía divorciarse de su esposa, escuche esto, si a ella se le caía la cena. Claro, porque una cena que se cayó es una cena echada a perder. Él podía divorciarse de ella si le había puesto mucha sal a la comida. Él podía divorciarse de ella si caminaba en público con su cabeza descubierta. Él podía divorciarse de ella si hablaba con hombres en las calles. Me gusta esta, él podía divorciarse de ella si hablaba mal de su suegra; y esto realmente bueno. Él podía divorciarse de ella si ella llegaba a discutir con él. El rabino Akiva inclusive fue más allá de eso. Él interpretó la frase y dijo que significaba que un marido podía divorciarse de su mujer si ella se volvía inmunda a los ojos de él, porque él encontraba a alguien más bonita.
Ahora, adivine cuál era la perspectiva más popular entre los hombres. Shamai tenía muy pocos seguidores. Hilel tenía tantos que el divorcio se volvió en algo desenfrenado en la época de Jesús. Las mujeres eran dejadas por todos lados. Eran víctimas de esto y eran dejadas sin nada. Todo lo que un hombre tenía que hacer en la época de Jesús y en la época de Pablo era simplemente darle una carta de divorcio; y lo que necesitaba para hacer esto era que un rabino lo escribiera la presencia del dos testigos y estaba hecho. Eso era todo. Usted iba a un rabino, él escribía eso, quizás involucraba un poco de dinero ahí, dos testigos. Y ahí se acababa. El único apoyo económico que se demandaba era que se le devolviera la dote y se acababa. Los judíos eran muy quisquillosos por la manera en la que seguían el aspecto técnico para asegurarse de que usted fuera con el rabino y usted recibiera la documentación; pero sus corazones estaban llenos de crueldad e impiedad.
En Mateo 5:31 Jesús se refiere a esta costumbre común. Fue dicho cualquiera que se divorcie de su mujer, dele carta de divorcio. Así es como usted opera. Si usted se quiere divorciar de su esposa, simplemente asegúrese de que cumpla con el papeleo. Eso es todo. Simplemente, cumpla con los papeles. Y creo que para ser justos con la historia judía, en diferentes esferas de la historia judía hubo diferentes perspectivas; pero en la época de Jesús ésta era la postura prevaleciente. Entonces, el divorcio era la solución para cualquier conflicto a corto o a largo plazo. Y como consecuencia, la institución completa del matrimonio se veía amenazada; y por cierto, la prostitución era desenfrenada en la época de Jesús, inclusive entre los judíos.
Ahora, veamos a los griegos. Los griegos tenían un enfoque muy similar a este. Ellos no tenían que preocuparse por ningún aspecto técnico del Antiguo Testamento. No tenían que preocuparse por encontrar un versículo para interpretarlo de manera equivocada, para justificar lo que hacían. Ellos simplemente vivían sin importarles la fidelidad matrimonial. La prostitución era absolutamente una parte esencial de la vida griega. Sus religiones estaban cargadas de prostitutas y se creía, como vimos la última vez, que no sólo usted tenía comunión con los dioses mediante la embriaguez, sino que usted tenía comunión con los dioses al tener una relación sexual con una sacerdotisa prostituta. Demóstenes - el famoso orador – dijo, ‘tenemos cortesanas por causa del placer, tenemos concubinas por causa de la cohabitación diaria y tenemos esposas con el propósito de tener hijos de manera legítima y tener a alguien fiel que cuide de los asuntos de nuestro hogar’. Ustedes tienen a los bebés y pagan los recibos. Eso era todo. El hombre griego encontraba su placer e inclusive su amistad fuera de su matrimonio. Su esposa era quien cuidaba de la casa y quien producía los hijos. Su placer sexual se encontraba fuera del matrimonio. Sus amigos estaban fuera de su matrimonio. La vida familiar y del hogar estaba casi extinta y la fidelidad era casi no existente. No había un procedimiento legal para el divorcio. Usted simplemente las echaba, las expulsaba.
Entonces, cuando Pablo presenta los principios que él está presentando aquí, él realmente está yendo en contra, está chocando contra la cultura. Esta es la razón por la que Pablo escribiendo a la primera Iglesia enfatiza el pecado de la fornicación con tanta fuerza. Conforme usted leen las cartas cual paulinas, el pecado de la fornicación vuelve a surgir una y otra y otra vez y él habla de la porneia o de la forma verbal porneuō, de involucrarse en pecado sexual. La referencia es a la prostitución, a las perversiones sexuales de todo tipo. Porque el mundo estaba dominado por esas cosas. El mundo gentil. No es difícil recordar cuando usted lee en sus epístolas lo común que era eso. Simplemente era parte de la vida. La palabra porneuō o porneia, la raíz significa prostituir, pornē es una mujer que se vende. Pornos es un hombre que se acuesta con una prostituta o un prostituto masculino. Un prostituto hombre. Gigoló o un homosexual. Simplemente estaba por todos lados y porneia era una palabra común en el vocabulario Paulino.
De acuerdo con la ley de la ciudadanía del año 451 a. C., por ejemplo, ahora estamos llegando a cuatro siglos y medio a. C. Los habitantes de Atenas, por ejemplo no tenían ningún derecho de ciudadanía si sus padres no eran ambos atenienses. Para muchos esto significaba desventajas materiales de tal manera que una mujer no ateniense no tenía esperanza de casarse. Si usted no era una mujer ateniense, usted no se casaba porque no podía producir hijos que fueran ciudadanos y ningún hombre quería tener hijos que no pudieran ser ciudadanos de Atenas. Entonces, las mujeres no atenienses se volvían prostitutas. De hecho, eran una clase profesional llamada hetairai lo cual en griego significa de un tipo diferente. Entonces, el mundo antiguo, por ejemplo, en Atenas, estaba lleno de prostitutas. Las mujeres casadas no estaban preparadas académicamente. Eran consideradas como cosas bajas, usadas para guardar, para cuidar la casa y tener hijos. La esclavitud era algo desenfrenado y en ese mundo griego se le permitía a los hombres tener niñas esclavas, básicamente, con ningún otro propósito más que tener satisfacción sexual. Amantes. Prostitución por todos lados, pecado sexual de todo tipo, se veía en todos lados en la cultura griega. Alentaban a las mujeres atenienses a satisfacer sus necesidades sexuales con esclavos y a involucrarse en amor lesbiano. Por cierto, también se esparció por todo el mundo griego mucho antes de que Pablo llegara; y todavía estaba ahí durante el tiempo de Pablo y esto era la pedofilia, los hombres teniendo relaciones sexuales con niños. La prostitución existió como una forma de adoración en las sectas de la fertilidad, eso era en Atenas.
Y pasemos a Roma por un momento. La degeneración en Roma era peor. William Barkley, quien ha estudiado mucho el trasfondo histórico, escribe: “Durante los primeros 500 años en Roma no se registra un solo caso de divorcio. El primer divorcio registrado fue el de Spurius Carvilius Ruga en el año 234 a. C.; pero para la época de Pablo, la vida de la familia romana era un desastre. Atenas estaba muy por delante en el año 451. Fueron unos 200 años antes de que Roma cayera en esto. Ya para la época de Pablo, Séneca dice: “Las mujeres se casaban para divorciarse y divorciaban para casarse.” Los romanos no fechaban de manera común sus años por números; fechaba sus años por dos cosas, los hombres fechaban sus años por los nombres de los cónsules romanos que gobernaban. Y las mujeres, por el número de maridos.
Jérôme cuenta de una mujer que se casó, los registros que se han encontrado de esto, que se casó con su marido número 23 y ella se era su mujer número 21. Así era. El emperador Augusto demandó que una mujer se divorciara de su esposo o un hombre se divorciara de su mujer, este es emperador Augusto, mientras que ella estaba embarazada para que pudiera tenerla. Jérôme Carcopino ha escrito un libro, un pequeño pueblo llamado La Vida Diaria en la Antigua Roma. Y en el libro dice que había un feminismo desenfrenado a principios del Imperio Romano que llevó a la desmoralización continua. Algunas mujeres, escribe él, evitaban el tener hijos por temor a perder su apariencia física. Y oye familiar, ¿no es cierto? Algunas se enorgullecían de estar al mismo nivel de todo con respecto a sus maridos e inclusive estaban involucradas en pruebas de fuerza con ellos. Entonces, usted tenía mujeres involucradas en fortalecer su cuerpo para poder competir con sus maridos. Algunas mujeres vivían vidas independientes de sus maridos y nunca se apenaban por estar en un mundo masculino para competir con ellos. Al final del siglo segundo, escribe Carcopino, muchos matrimonios romanos no tenían hijos.
Él escribe, ‘si las mujeres romanas mostraban resistencia a desempeñar su funciones maternales, se entregaban a sí mismas - por otro lado - con un celo que desafiaba todo tipo de búsqueda de metas que en los días de la República los hombres celosamente habían reservado para sí mismos’.
Las mujeres no querían estar en el hogar. De nuevo, ésta es la maldición manifestándose. Ellas querían dominar. Ellas querían ser desafiantes y comenzaron a infiltrarse en áreas en donde sólo los hombres hasta ese entonces habían estado. Ellas buscaban fortalecer sus derechos, leían sus canciones, tocaban sus instrumentos. Ellas se esforzaban por ser rivales de los hombres, a vencerlos en toda esfera. ¿Se oye familiar esto? Algunas se hundieron de manera apasionada al estudio de los temas legales de la política actual, buscando las noticias para el mundo entero, con un deseo pecaminoso por el chisme de la ciudad y las intrigas de la corte, bien informadas acerca de los últimos acontecimientos en Tracia o en China. Pesando la gravedad de los peligros que amenazaban el tipo de Armenia o Partia con una afrenta ruidosa. Expanden sus teorías y sus planes a los generales en uniformes mientras que sus maridos en silencio las ven. Juvenil, otro escritor, critica las mujeres, escuche esto, que se unían a las cacerías de los hombres con una lanza en su mano y pecho expuesto; y se iban a cazar cerdos.
Especialmente aquellas que se involucraban en esgrima e inclusive créalo o no, se involucraban en lucha libre de mujeres. No sé si lo hacían en el lodo, pero lo hacían. Él escribe, “¿qué modestia puede esperar en una mujer que usa un casco? Y se deleita en competencias de fuerza. Estas mujeres se metieron en la gula y en la embriaguez.” Mucho antes, escribe Carcopino, que las mujeres comenzaran a traicionar el compromiso que hicieron con su marido y en el cual muchas de ellas al casarse tuvieron el cinismo de rehusarse a vivir la vida que ellas se habían prometido vivir y eso se convirtió en la fórmula que siguieron las mujeres ya para el siglo segundo a. C.
‘Estuvimos de acuerdo, hace mucho tiempo atrás,’ dice una mujer, ‘que tú tienes que seguir por tu camino y yo por el mío. Podrías tú confundir el mar y el cielo, pero yo soy un ser humano después de todo.’ Se oye familiar, ¿no es cierto? Mismos derechos, iguales en todo. Y los matrimonios infelices eran innumerables. El divorcio era una epidemia. Juvenil escribe nuevamente, un escritor romano antiguo: “de esta manera ella se enseñorea de su marido, pero mucho antes, ella lo expulsa de su reino. Ella va de hogar en hogar degastando su velo de novia.’ El matrimonio literalmente se volvió en una forma de prostitución prolongada. Los divorcios se volvieron en algo tan común por parte de los juristas romanos de una serie de los mismos no era algo raro de ver cuando se veía que la dama regresaba después de muchas etapas intermedias a su cama original de su primer matrimonio, escribe él.
Bueno, usted entiende la descripción. Es a la luz de este trasfondo, el cual se debe básicamente al estado caído de la raza humana, es a la luz de este tipo de trasfondo que es tan parecido al nuestro en la actualidad, un trasfondo de infidelidad, un trasfondo de divorcio, un trasfondo de incesto, homosexualidad, adulterio, prostitución, pedofilia, todo eso. Es a la luz de todo este trasfondo que Pablo escribe. Él no está diciendo aquí lo que todo el mundo creía. Él no está recitando la postura común. Él está llamando a los hombres y a las mujeres a un tipo de vida que era absolutamente opuesto a aquel en el que estaban involucrados.
Me recuerda cuando fui a la universidad de Northridge, California a hablar en una clase de filosofía. El profesor había sido rabino con un doctorado en filosofía. Me pidió que le hablara a la clase, al grupo, acerca de la ética sexual cristiana bíblica. Sabiendo que esa es una gran manera de que a uno lo decapitan en una universidad secular, fue una oportunidad muy desafiante. Después de haber presentado lo que la Biblia dice, dije, ‘claro que ninguno de ustedes estará de acuerdo con esto porque no tienen el compromiso interno, porque no conocen a Dios, porque no tienen un corazón transformado y no aman a Cristo y no están interesados en mantener estos estándares; pero simplemente así como van en contra de la cultura en la actualidad, iban en contra de la cultura en el tiempo de Pablo.’ Es importante reconocer lo que tenemos en la actualidad. Es una multitud de individuos que están demandando hacer lo que quieren. Están manifestando la caída. Escuche con atención, sin ninguna restricción cultural, en algunas culturas, inclusive en la nuestra años atrás, había algunas restricciones culturales; pero ya no las hay.
Entonces, ahora usted está viendo la realidad. El matrimonio es simplemente una pelea por derechos pero no de acuerdo a la definición de Dios. Dios tiene un plan completamente diferente. Y ese plan se desarrolla aquí y simplemente para darle el principio básico de ese plan, lo único que necesito decir es que es un plan de autoridad y sumisión. Alguien tiene la responsabilidad de guiar y el otro de seguir. No tiene nada que ver con inferioridad en absoluto. Sólo tiene que ver con la armonía. La mujer no debe buscar usurpar la autoridad y dominar a su marido; el marido no debe ejercer su autoridad de manera áspera y desconsiderada.
Cuando esto se permite, crea un caos masivo y estamos viviéndolo en nuestro día. Cuando el patrón divino es seguido, la relación entera está bien. Hay un retrato hermoso de esto y quiero tomar unos momentos para mostrárselo y luego vamos a concluir. Pase a ese libro favorito que con frecuencia es leído y no se predica mucho del mismo, Cantar de los Cantares. Y en algún punto al principio de su experiencia cristiana los jóvenes siempre caminan a lo largo de este libro y se preguntan cómo es posible que esta niña llegara a creer en toda esta poesía florida. Cantar de los Cantares es un libro increíble y maravilloso. Un retrato hermoso de una relación correcta entre un hombre y una mujer. Aquí hay autoridad y sumisión pero no la siente porque está perdida en la belleza del amor. Y es tan natural. Por ejemplo, capítulo 2. Observe el amor de este hombre por esta mujer. “Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes.” Ella está hablando de él aquí. “Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.” Ahora, ése es el tipo de autoridad al que estamos hablando. Él es como manzano entre los árboles del bosque. ¿Cuál es la diferencia entre un manzano y un pino? Le voy a decir cuál es, fruto. Él provee y es mi amado entre los jóvenes. Digo, él tiene mucho que ofrecer y ella lo ve a él por todo lo que él le trae a ella.
 “Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.” Eso es lo que deleita el corazón de una mujer. No hay nada opresivo en esto. Es simplemente productivo. Es simplemente proveer. Y le voy a decir, él es abundante, él es generoso. “Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.” Digo, él simplemente lo derrama, simplemente lo derrama. “Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.” Digo, ella está enamorada de este hombre. “Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.” Quiero que me abrace. Ella está hablando físicamente. Quiero que me abrace, quiero que ponga sus brazos alrededor de mí. Aquí hay una mujer que está tan satisfecha en venir bajo la protección de él, su fortaleza, su cuidado y su amor. Por lo que él provee para ella y después, ella llama a las hijas de Jerusalén, como usted sabe en cierta manera las mujeres del cortejo. “Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.” Ahora, este es el marido, el hombre que va a ser su marido. El que la ama. “¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.” El hombre es un atleta, no le puedes ganar. “Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, atisbando por las celosías.” Él está viendo por la ventana.
 Ahora, aquí usted ve que esta mujer realmente está enamorada, porque cada movimiento que hace el hombre la emociona. “Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.” Y sé que usted está diciendo ‘hombre, no se han casado por mucho tiempo’. “Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.”Como pueden ver, esta novia no puede decir lo suficiente de esto. Usted ya no oye esto. ‘Hombre, quiero controlar esta relación. Quiero que este hombre se alinee.’ Usted no escucha ya eso. El versículo 16 realmente lo resume. “Mi amado es mío y yo suya.”
Ése es el punto. Es algo mutuo. Pero su parte es cuidar de mí y proveer para mí y abrazarme y protegerme. Capítulo 4, versículo 16: “Levántate, Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, Y coma de su dulce fruta.” ¿Sabía qué ella quiere para él? Ella quiere lo mejor. Ella con gusto se somete. Él le pertenece a ella y lo que él posee es absolutamente emocionante para ella. Ella sólo quiere lo mejor, éste es el modelo de las relaciones.
Capítulo 7, versículo 10, tan sólo tomando algunos puntos clave, nuevamente. “Yo soy de mi amado y conmigo tiene su contentamiento.” En este caso es un deseo correcto. Su deseo es por ella. Él la quiere. Él la anhela. Regrese al capítulo 5, versículo 10. “Mi amado es blanco y rubio, Señalado entre diez mil. Su cabeza como oro finísimo; Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores; sus labios, como lirios que destilan mirra fragante.” Pruébenlo caballeros, quién sabe lo que puede pasar.
“Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado,” me y me gusta esto, “tal es mi amigo.” No hay conflicto ahí. Pero no hay duda acerca de la autoridad en la sumisión. Ahora, supongo que podrían tener problemas. Regrese el capítulo 5, versículo 2: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía,
Porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche.” Lo cual es otra manera de decir ‘déjame entrar, estamos mojado aquí afuera’. “Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar? Mi amado metió su mano por la ventanilla, y mi corazón se conmovió dentro de mí. Yo me levanté para abrir a mi amado, Y mis manos gotearon mirra, Y mis dedos mirra, que corría sobre la manecilla del cerrojo. Abrí yo a mi amado.”
¿Sabe cuál es la implicación aquí? Ella lo dejó a él afuera, por alguna razón, mojándose después de que ya está limpio. ¿Qué está haciendo él afuera? Debieron haber tenido un argumento, ¿verdad? Y ella dijo, como dicen las mujeres algunas veces después de que se ha hecho la preparación para compartir algún tiempo juntos, algo le molestó a ella y de pronto, él ésta fuera la lluvia. Pero el conflicto no puede durar. “Abrí yo a mi amado, pero mi amado ya se había ido.” Demasiado tarde. Demasiado tarde. “Pero mi amado se había ido, había ya pasado; Y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; Lo llamé, y no me respondió.” Esa es la manera de resolver el conflicto. Cuando el corazón se entristece por lo que lo causó. Ella aparentemente involucró a todo el mundo. “Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; Me golpearon, me hirieron; Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, que le hagáis saber que estoy enferma de amor.” Está tan enferma de amor que sale a buscarlo.
Capítulo 6: “¿A dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿A dónde se apartó tu amado, y lo buscaremos contigo?” Ella quiere resolver esto lo más rápido posible. Ella dijo: “Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias, para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios. Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; él apacienta entre los lirios.” Yo sé a dónde fue. El versículo 4 sigue. Y finalmente, en el capítulo siete, los encontramos juntos haciendo el amor. Creo que la razón por la que quería llevarlos a lo largo de este pequeño escenario es para señalarles que habrá ocasiones en las cuales hay un momento de conflicto. Pero cuando el corazón es puro, se resuelve tan rápido que ella lo busca y lo encuentra.
Capítulo 6, versículo 4: “Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalén; Imponente como ejércitos en orden. Aparta tus ojos de delante de mí, Porque ellos me vencieron. Tu cabello es como manada de cabras que se recuestan en las laderas de Galaad. Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero, Todas con crías gemelas, Y estéril no hay entre ellas. Como cachos de granada son tus mejillas detrás de tu velo.” Digo, ella se está expresando. Ella lo encuentra y le dice todo esto. Y en el capítulo 7 se encuentran haciendo el amor. Ése es el tipo de espíritu, el tipo de actitud. El Cantar de los Cantares no es una alegoría, es simplemente un retrato del amor matrimonial. De hecho, uno muy importante. Y como puede ver, aquí hay un ejemplo maravilloso de resolución en el conflicto y un retrato hermoso de cómo la autoridad y la sumisión operan juntas en donde dos personas se aman con una devoción tan grande.
Bueno, ya no tenemos más tiempo. Es importante entender el principio simple del matrimonio que el fundamento o el cimiento espiritual determina todo. En segundo lugar, hay una relación de autoridad y sumisión pero no es gravosa; no es difícil. No es abusiva. Finalmente, es mejor ilustrada y voy a cerrar con esto. Primera de Corintios capítulo 11, por la relación entre el Señor Jesucristo y Dios Padre. Primera de Corintios 11:3, “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” No hay desigualdad entre Dios y Cristo, son iguales. No hay desigualdad entre el hombre y la mujer. Uno está en autoridad y uno está en sumisión. Y cuando se manifiesta de manera apropiada, es hermosa de manera magnífica. La mujer lo busca, ella corre buscando la protección; ella corre buscando el afecto. Ella corre bajo el liderazgo, la sombra, la provisión de su marido. Y él la guía con una ternura tan grande y una sensibilidad tan grande y un cuidado y una consideración y una gentileza tan grande y una fortaleza tan grande, con tal coherencia y con tal fidelidad que ella simplemente se deleita en la presencia de él. No hay temor por parte de ella. No hay abuso. Y de esta manera, hay una sumisión dispuesta, hay un retrato magnífico en el Cantar de los Cantares. Absolutamente magnífico. Todo lo que ella puede hacer es complementarlo a él. Ambos entienden sus funciones de manera perfecta. Cuando el conflicto viene, es fácilmente resuelto porque ellos se adoran entre sí. Usted pregunta: “Bueno, ¿cómo puede una persona amar así?” Viene de un corazón transformado, ¿no es cierto?
Padre, Te damos gracias esta noche por el tiempo que hemos tenido para pensar en estas cosas importantes, tan elementales. Queremos Señor que el Espíritu de Dios esté a cargo de todo en nuestros matrimonios. Autoridad sí, sumisión sí, pero una devoción dispuesta de cada uno a esas funciones que es absolutamente opuesta a la maldición, en donde un hombre no busca dominar, sino proveer de manera tierna, guiar, sustentar, cuidar. Donde una mujer no busca estar a cargo, sino que anhela seguir de manera amorosa, dispuesta. Y sabemos que esto sólo puede pasar a través de Tu poder. Sólo en el Espíritu de Dios puede la maldición ser hecha a un lado y ser reemplazada con este retrato magnífico. Padre, que sepamos que lo más importante en nuestro matrimonio no es la conducta de nuestro cónyuge sino nuestra relación contigo.
Y si está bien, seremos lo que Tú quieres que seamos en ese matrimonio y esta es la única manera en la que el ideal puede llegar a ser satisfecho. Oro por toda persona aquí, todo cónyuge. Señor, llévanos al lugar en donde asumamos responsabilidad total por la calidad de nuestro matrimonio. Y que vayamos a Ti para que seamos los hombres y mujeres que quieres que seamos. Te damos gracias, Señor, por una instrucción tan clara, en el nombre de nuestro Salvador, Amén.