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4.26.2020

Casarse con un@ no creyente...


  Estar emparejados de forma desigual es mas peligroso de lo que   se cree

¿Qué significa estar emparejados (tener pareja) de forma desigual?

¿Es salir con alguien que no comparte tus creencias un problema tan grande?

Sí, lo es. 2 Corintios 6:14 es un verso citado a menudo por los creyentes para estar "emparejados por igual". Pero muchos creyentes fallan al ver el por qué este mandamiento del apóstol Pablo es tan importante. Otros lo descartan por completo.
Estar emparejados por igual no significa inhibir el romance en nuestras vidas. Por el contrario, es un mandamiento diseñado para la protección y el honor. Estar emparejados de forma desigual es más peligroso de lo que crees - y esperar por esa persona con quien compartas la misma herencia espiritual es mucho más gratificante de lo que muchos creen.

Salir con un incrédulo es desobediencia

 Una vez recibí un correo de una lectora. En este, ella decía que no creía que a Dios le importaba la persona con quien salía o se casaría - Él tenía cosas más grandes por las cuales preocuparse. Pero esto no podía estar más lejos de la verdad. A Dios siempre le han importado las uniones que su gente hace - cómo se ha evidenciado por su relación con Israel.
En Deuteronomio 7, Moisés instruye a los israelitas en sus responsabilidades como el pueblo de Dios. Habían sido liberados de la esclavitud y ahora eran hombres libres, que estaban por entrar a la Tierra Prometida. Pero Moisés dio una advertencia:
“Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás sus hijas para tus hijos. Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del SEÑOR se encenderá contra ti, y El pronto te destruirá.” (Deuteronomio 7:3-4)
Cientos de años más tarde, encontramos a Israel en rebelión directa contra el mandamiento de Dios:
“Y los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; tomaron para sí a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.” (Jueces 3:5-6)
Probablemente no parecía dañino al principio. Quizás los israelitas sintieron que no había suficientes mujeres, o no había suficientes hombres para escoger. Sin embargo, lo racionalizaron, los israelitas crearon pactos entre ellos y personas que ni conocían ni servían a Dios. Al hacerlo, fueron desviados.
Una y otra vez en las escrituras, vemos este tema repetirse.  Sansón, quien repetidamente buscó mujeres incrédulas, una elección que a la final lo destruyó (Jueces 14), y Salomón, el hombre más sabio del mundo - hasta que sus muchas esposas lo condujeron a adorar a otros dioses (1 Reyes 11).
Unirnos con personas que no aman a Dios, que no siguen o se rinden ante Cristo es desobediencia directa.

Alcanzar la intimidad es imposible sin la unión espiritual

Si Cristo es el verdadero Rey en nuestras vidas, nuestro más íntimo ser debe estar rendido a Su influencia. Entonces, ¿Cómo podemos unir un alma guiada por el Espíritu con una que se encuentra en rebelión en contra de Dios?
Esto guía mal a las personas, porque no importa cuán respetuoso, dulce, o "amoroso" sea un compañero incrédulo, este se encuentra en desacuerdo con Cristo - él está en rebelión. Pero si nos llamamos a nosotros mismos cristianos, estamos diciendo que creemos en la Biblia como nuestra autoridad final. La Biblia dice que todos han pecado y que han quedado cortos a la gloria de Dios y que sin Cristo "no tenemos respuesta en nuestras transgresiones", conforme al mundo, "viviendo por los antojos de la carne" y "por naturaleza, hijos de la ira" (Efesios 2:1-3). Esto es quienes somos sin Jesús. Esto es quien es cada quien si está lejos de Cristo.
Por lo tanto, nosotros en Cristo no podemos estar en una relación armoniosa y que complazca a Dios con un incrédulo. No hay compañerismo entre la luz y la oscuridad (1 Corintios 7:14). La palabra griega para "compañerismo" en este pasaje significa literalmente contacto o intimidad. A través de las palabras inspiradas de Pablo, aprendemos que la intimidad con un incrédulos no desmotiva - es imposible.
Dios sabe esto. Por lo cual comando a los israelitas a casarse entre la nación de fe, y es por eso que inspiró a Pablo a dar el mismo mandamiento. ¡Esto es por nuestra protección espiritual! La justicia no tiene nada en común con una persona que cree que son suficiente buenos, aparte de Dios:
"No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?" (2 Corintios 6:14-15)
Ninguna relación aparte de Cristo puede ser verdaderamente "buena" (Marcos 10:18). Ningún "amor" aparte de Cristo es amor verdadero (1 Juan 4:16-17). Puede lucir por fuera de una manera, pero por dentro nunca estarán unificados.

Tu cuerpo es un santuario de alabanza

El mandato de Pablo de estar "emparejados igualmente" no se encuentra en una lista de mandamientos; ha sido escrito a la iglesia en lucha de Corinto, un grupo de personas confundidas acerca de cómo vivir por Cristo en un mundo corrupto. Ese es el por qué él se tomó el tiempo de explicar por qué acoplarse igualmente es esencial para el camino Cristiano: 
"¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mí pueblo. Por tanto, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor; y no toquéis lo
inmundo, y yo os recibiré." (2 Corintios 6:16-17)
Tu cuerpo es el nuevo Templo. Como seguidor de Cristo, el Espíritu de Dios yace en ti. Este es el por qué, Dios nos llama a "Salir de entre ellos, y separarnos" Él no nos dice que no amemos – somos llamados a amar a los incrédulos (1 Pedro 2:12). Dios nos llama a amarlo más de lo que amamos nuestro deseo propio de una relación. Él nos llama a ser un lugar de adoración.
Este es un llamado a reconsiderar tu perspectiva de Dios y las citas. A Dios le importan nuestras relaciones porque nosotros le importamos. Le importa nuestra castidad porque esto es lo que nos mantiene en una relación con Él. 
Nuestra santidad predica el Evangelio más fuerte que las palabras. Un acoplamiento desigual, impide nuestro caminar junto a Dios - lo que necesitamos más que a nada.